En este artículo te contamos por qué las avellanas son mucho más que un fruto seco sabroso. Pequeñas, crujientes y con un sabor inconfundible, las avellanas están llenas de propiedades que las convierten en una joya para la salud… y para el paladar.

Además, están cargadas de vitamina E, un potente antioxidante que cuida la piel y combate el envejecimiento celular. También aportan minerales como magnesio, fósforo y calcio, esenciales para el sistema nervioso y los huesos.
Su contenido en fibra y proteína vegetal las hace muy saciantes, lo que ayuda a controlar el apetito de forma natural, sin recurrir a procesados ni azúcares añadidos.
Cómo disfrutar de las avellanas
Puedes tomarlas crudas o tostadas (sin sal añadida, mejor), añadirlas a un yogur, a una ensalada o a tus recetas de repostería. También combinan genial con chocolate negro o frutas deshidratadas como el plátano o el mango.
Una buena idea es tener un puñadito preparado como snack a media mañana, o incluso como topping para tu desayuno. Son versátiles, fáciles de llevar y duran mucho tiempo si las conservas bien.


